viernes, 4 de octubre de 2013

Tarde o temprano llega un momento en el que todo te sobre pasa y no puedes mas. Es en ese momento cuando tienes ganas de gritar, de correr, de llorar, de aislarte, de cerrar los ojos y hacer como que nada existe, de taparte los oídos, de explotar, y como he dicho, de romper a llorar.
En ese momento sonreír se convierte en una obligación, y no una opción. Llega un momento en el que todo ese peso, cae sobre un solo hombro y eso, duele. Tu pasado te viene a la mente, y te atormenta, sin embargo lo que la gente sobre valora es que ''la verdad duele'' y acordarte de tus errores te hacer sufrir. Pero, ¿qué es el gozo si no hay dolor?. Dicen que después de la tormenta siempre viene la calma y que la tempestad se lleva las nubes y sale el sol; yo pienso que no se las lleva del todo, sino que deja una parte de ellas. A pesar de todo, tenemos segundas oportunidades y quizás terceras y cuartas, o docenas. Es en ese momento cuando todo lo que parece perdido y sin arreglo, se soluciona, gracias a que algo que se ha detenido unos segundos frente a ti te ha dicho ''te mereces también todo lo bueno'', aunque no con palabras sí con señales. Date cuenta y empieza a buscar por que puedes tenerlo frente a ti y no darte cuenta y ¿de verdad dejaras escapar esa oportunidad?