Quiero volver a tener 5 años, esa época en la que todo tiene una sonrisa, en la que cada sufrimiento parece tan solo un dolor de barriga; quiero soñar que vuelo, que el mundo sigue siendo mio y que cada vez que me caiga haya alguien que me levante y me de un beso y me diga que no pasa nada, que ya aprenderé a montar sin ruedines.
Quiero volver a tener 5 años, para levantarme a las 5 de la mañana, el 6 de enero, despertar a mis hermanos e ir corriendo al salón para abrir los regalos de los reyes magos y ver los zapatos llenos de dinero y chuches.
Quiero volver a tener 5 años porque crecer me parecía un mundo, algo imposible e intocable. Quiero volver a aprender la tablas de multiplicar y quizá también aprender a leer. Quiero volver a ver las películas Disney como si fuera la primera vez; y ver que la mentira hace crecer la nariz, que la persona más bestia puede ser la más bella, y, que tus juguetes pueden ser tus mejores amigos, hasta el infinito y más allá.
Quiero volver a tener 5 años, pero no cambiaría lo que soy y lo que tengo por nada del mundo.
Ahora que estoy creciendo, me doy cuenta de todo, y veo que hay cosas que duelen, pero que todo se supera, aunque ya no este la imaginación para ello. Ya no vale taparse los oídos cuando los mayores gritan y se pelean, hay que escuchar y enfrentarse al problema. El amor a los 5 años es el mejor, porque no duele, aún así el de ahora es el más bonito. Mi conclusión: Quiero volver a tener 5 años, pero no cambiaría lo que soy y lo que tengo por nada del mundo.
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